En la actualidad es muy habitual encontrarse con personas que sufren alteraciones en su sistema digestivo tales como: Indigestión, colon irritable, gastritis, acidez, hígado graso, úlceras, entre muchas otras.

Como ya sabemos, nuestro estado emocional influye en nuestro físico, por lo que cada una de las dolencias descritas anteriormente, son producidas por un desequilibrio emocional. Es decir, por no saber gestionar nuestras emociones.

A continuación, analizaremos el componente emocional que hay detrás de estas dolencias digestivas.

 

1 – La indigestión: Se produce por una incapacidad para asimilar lo nuevo, la incapacidad para aceptarlo (“digerirlo”), el temer a lo nuevo, no abrirnos al cambio, no fluir con la vida. 

También la persona con indigestión siente la emoción: “Me he comido una emoción indigesta” (He comido comentarios pesados, molestos, desagradables)

 

2 – El colon irritable: Me señala que “estoy experimentando (viviendo) situaciones muy desagradables”. Son personas que sienten mucha inseguridad, y por miedo a la escasez, no sueltan situaciones y/o personas.

 

3 – Gastritis: En la gastritis la persona siente que hay “una situación que lo irrita emocionalmente”, a la cual no le encuentra una solución”. También suelen ser personas muy aprensivas que no dejan ir el pasado, es decir, no olvidan.

 

4 – Acidez Estomacal: La padecen personas que experimentan una emoción de traer “un nudo en el estómago”, en la mayoría de los casos por situaciones familiares. La acidez estomacal es sinónimo de angustia

Las personas que padecen acidez viven una emoción oculta de miedo; viven amenazados por sus propios miedos (sombra). De forma inconsciente sienten que “están en un callejón sin salida” y también que necesitan “mucho amor”.

Además, La acidez estomacal es un “aviso” de nuestro inconsciente para que comencemos un proceso de transformación de nuestra vida, pero en la mayoría de los casos, las personas por miedo y/o ignorancia, no lo realizan. Al no “escuchar” estas señales que nuestro cuerpo nos entrega, se puede comenzar a somatizar en alguna otra zona del cuerpo.

 

5 – El hígado graso Se produce por una emoción profunda de “me están matando”, “alguien quiere envenenarme” (real o simbólico); “esta persona que está a mi lado me intoxica, me está matando”. Es decir, esta persona que está a mi lado “me amarga la vida”.

En estos casos, el hígado retiene grasas para proteger a la persona del “envenenamiento” (ya sea real o simbólico).

 

6 – Úlceras Gástricas: Las personas que las padecen sienten en su interior que están viviendo una situación familiar verdaderamente indigesta, imposible de “tragar” (aceptar), y en su mayoría, las padecen los hombres.

 Si yo presento úlceras gástricas, significa que necesariamente estoy viviendo una situación indigesta, en la cual yo tengo o me veo obligado, a convivir por obligación con gente desagradable. Pero no hay rencor, sólo me siento muy incómodo con la situación.

 

Todos los problemas en el estómago se relacionan en forma directa con la dificultad para aceptar a una persona o a un acontecimiento.

La persona que los padece manifiesta intolerancia y temor ante lo que no es de su agrado, además se resiste a las ideas nuevas, sobre todo a las que no proceden de ella.

Tiene dificultad para adaptarse a alguien o a algo que va contra sus planes, sus hábitos y su manera de vivir.

Tiene un crítico interior muy fuerte que le impide ceder y dejar hablar a su corazón, al cual no quiere aceptar incondicionalmente. También es posible que se acuse a sí misma de falta de audacia

El mensaje que la persona recibe de su estómago es que deje de querer controlarlo todo y de resistirse a las ideas de otros.

En lugar de creer que es incapaz de cambiar a los demás o a una situación determinada, la persona debe tomar conciencia de su propia capacidad para hacer su vida.

La persona debe confiar más en los demás, de la misma forma en que debe confiar en que su estómago es capaz de digerir sus alimentos.

La persona no necesita decirle a su cuerpo cómo “digerir” las situaciones de la vida, ya que, todos y cada uno tenemos una manera diferente de ver la vida.

No es casualidad que el estómago esté ubicado en la región del corazón.

Debemos aceptar a todos con amor, es decir, aceptar las particularidades de todos y cada uno.

Los pensamientos tales como: «es injusto», «no es correcto», «es idiota», etc., no benefician, ya que bloquean la evolución, así como el estómago bloquea la digestión.

Si una persona se vuelve más tolerante hacia sí mismo y hacia los demás, tolerará mejor los alimentos que ingiere.

 

¡Te invito cordialmente a trabajar estas dolencias digestivas (sin abandonar el tratamiento médico) a través de sesiones de hipnosis para así comenzar a actuar sobre las causas emocionales que las provocan, para hacerlas conscientes y provocar el cambio deseado!